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Un Salvatoriano es un discípulo y un seguidor de Jesucristo.
"Si nos llaman con el mismo nombre del Divino Salvaador, entonces tenemos que seguir a nuestro Salvador del mundo"
P. Francismo María de la Cruz Jordán
Como salvatorianos seguimos las huellas que nos trazó el Divino Salvador. Cristo es la fuente de inspiración de nuestras vidas.
Cada uno de nosotros los salvatorianos hemos sido llamados por Cristo y nos ha dado el mandato de ser testigos de su bondad y de su amor en el mundo.
Un Salvatoriano es un seguidor de los Apóstoles
- Los Apóstoles en su fidelidad al Salvador dieron a conocer su mensaje de salvación al mundo entero.
- Los Salvatorianos estamos llamados, como los Apóstoles, a anunciar a todos que Jesús es el salvador y testimoniarlo con nuestra vida en el mundo de hoy.
Un Salvatoriano es un fiel miembro de la Iglesia
- Como discípulos de Cristo y seguidores de los Apóstoles, somos hijos de la Iglesia y fieles a la voluntad de Jordán nos consideramos partícipes de la acción del Espíritu Santo en su obra de salvación.
- En su Testamento, nuestro fundador, dio a sus hijos espirituales este encargo: "Permaneced siempre como hijos leales y confiados de nuestra Santa Madre la iglesia de Roma, enseñad lo que ella enseña, creed lo que ella cree, rechazad lo que ella rechaza."
Un Salvatoriano es hijo espiritual del Padre Francisco Jordán
- Como herederos de la espiritualidad del fundador, basada en una profunda confianza en la Divina providencia, nos dejamos impactar por su devoción y vivimos nuestra vida comunitaria, centrados en la oración, la persona de Cristo y animados por la fuerza del Espíritu Santo.
Hemos recibido de nuestro fundador, abierto a la voluntad de Dios, la misión de "dar a conocer al salvador por todas las formas y medios que la caridad de Cristo inspira", enfatizando el papel del apóstol laico.
En nuestro apostolador, buscamos la forma de popularizar las verdades del Reino, con el fin de llegar a todos y en todas las partes con el plan de salvaación, enseñando a todos sin descanso que Cristo es el Salvador del mundo.
Un Salvatoriano le hace frente a los dasafíos de nuestro tiempo.
Poseemos un espíritu de universalidad, que nos abre al mundo y a la vez nos urge a dar respuesta a los desafíos que nos presenta el mundo de hoy, en nuestros sitios de trabajo y en las diferentes situaciones que estamos viviendo.
Asumimos un compromiso radical por la vida, luchando contra la violencia, en todas sus manifestaciones, la muerte y el abuso contra los derechos humanos, los niños y ancianos, haciendo prevalecer en ellos la dignidad de hijos de Dios.
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